Historia del tatuaje

El arte de tatuar se remonta en el tiempo más lejos de lo que la mayoría de la gente piensa.

La prueba de que el tatuaje ha convivido desde siempre con el hombre se encontró en 1991 en un glaciar situado en la frontera entre Austria e Italia. Allí apareció congelado Ötzi, un cazador neolítico de hace 5300 años, con la espalda y rodillas tatuadas.

También se sabe que desde hace 3000 años,la XI dinastía egipcia ya practicaba el arte del tatuaje. Una de las más famosas momias tatuadas era Amunet, una sacerdotisa de la diosa Hathor, a la que le observaron varias líneas y puntos tatuados sobre su cuerpo. En la Momia de Asecond también se encontraron estos mismos diseños, pero además tenía punteada su región púbica más baja.
Allí, en Egipto, lugar del que provienen los pigmentos de henna, las mujeres eran tatuadas para representar su estatus social y muchos momias eran marcadas.

Al mismo tiempo, la cultura celta y germánica utilizaban el arte del tatuaje con fines bélicos; los japoneses tatuaban figuritas de barro que acompañaban a los difuntos en su camino al paraíso, y los aztecas tatuaban especialmente a los niños con tal de rendir tributo a dioses.

En Japón, Muchos hallazgos arqueológicos pueden sugerirnos que el tatuaje era parte de la cultura de la época Jomon del 11.000 a.C.. Ciertamente en el período Yayoi (300 a.C. – 300 d.C.) los tatuajes se afianzaron. Mientras que la fecha más temprana de los tatuajes en Japón es polémica entre los estudiosos del tema, hay un acuerdo casi unánime en que los tatuajes se habían convertido en una parte importante de la cultura por el año 500 a.C., antes del período Yayoi.

En Europa,el Catolicismo y la férrea mentalidad de la Edad Media llegó a prohibir los tatuajes, concebidos como una mutilación al cuerpo heredado por Dios. Esta condena fue seguida también durante el período de colonización que precederían a este oscuro tramo, en el siglo XV. Al llegar a las islas de la Polinesia o el Nuevo Mundo, los colonizadores europeos fueron exterminando este arte de las pieles nativas. Los marineros fomentaron la cultura del tatuaje extraída de exóticas tierras como Gabón y Nueva Guinea, cuyas tribus practicaban el tatuaje, o la islas polinesias de Samoa o Tahití donde posiblemente encontramos la influencia más directa de los tatuajes actuales. De hecho, la palabra tatuar procede del vocablo tatau, el cual significa «marcar algo». En 1771, el explorador Thomas Cook exportó el arte a la alta sociedad occidental, simbolizando un nuevo movimiento en el mundo del tatuaje.

La asociación entre tatuajes y delincuencia provino también de aquí, muchos marineros se embarcaba durante largos períodos de tiempo para evitar a la justicia, motivo por el que se fue fomentando esta asociación.

A partir de entonces comenzó a existir una concepción diferente del tatuaje en Occidente. Uno de los primeros tatuadores profesionales fue C.H.Fellows. Se considera que el primer estudio tatuajes fue el abierto en 1870 en Nueva York por Martin Hildebrant, inmigrante alemán. Su mayor competencia fue Samuel O’ Reilly inventor de la máquina de tatuar en 1891, esta máquina estaba inspirada en una maquinaria inventada por Thomas Edison. Alrededor de 1900 ya existían estudios de tatuaje en casi todas las ciudades importantes.  Desde entonces los tatuajes eran lucidos por bohemios de los bajos fondos y artistas circenses, permaneciendo dormido para el gran público hasta los años 70.

Patente de la primera máquina de tatuar en 1891.

A partir de esta década, impulsado por el movimiento hippy y una particular revolución de la libertad de expresión, el tatuaje volvió a aparecer en Occidente hasta convertirse en el fenómeno que sigue siendo hoy día.

Fuentes:

http://www.batanga.com http://www.tattoo-odin.com